lunes, 3 de diciembre de 2007

Para nacer cualquier cigarro
es suficiente en mí;
para morir cualquier cerilla
se enciende en ti.
Era algo como el hombre,
hambre a ningún recuerdo
y siempre aurora larga.
Para vivir cualquier cuaderno
se escribe a rayas,
para soñar cualquier cristal
te asimetriza absorto.
Era todo si como sangre,
sangrando en plena tarde,
pero jamás
un número
humano.